LA MIRADA
Karla
creadora de Aivilo
Me dedico a las bodas porque es un día exigente.
Nada es simple y nada ocurre a medias.
Hay nervios, expectativas, presión, ilusión
y muchas emociones sucediendo al mismo tiempo.
Es un día muy esperado, no solo por la pareja,
sino por todas las personas que forman parte de él.
Todo el mundo se prepara para estar presente:
la ropa, los gestos, los detalles, la forma de estar.
Esa preparación contenida durante meses
se transforma cuando llega el momento.
Y eso crea un ambiente que no se parece a ninguna otra celebración.
Antes de fotografiar, observo
y siento cómo se mueve el día,
cómo se relacionan las personas.
Presto atención a lo que está pasando.
Cada boda tiene su propio ritmo.
Saber reconocerlo es parte del trabajo.
Elegir dónde estar,
cuándo acercarme
y cuándo dejar que las cosas sucedan por sí solas.
Acompañar sin interrumpir.
Guiar sin que se note.